sábado, 8 de noviembre de 2014

Argentina 2014. Impresiones de la Maratón de Buenos Aires.

Ya a pasado casi un mes desde que corrí por primera vez una maratón. Mi bautizo en la distancia, fue en la hermosa ciudad de Buenos Aires. Es por lejos lo más increíble y difícil que he hecho.
Ya más tranquila, puedo pensar bien en todos los momentos que viví mientras pisaba una y otra vez el asfalto.

Francamente hay varias partes que no recuerdo bien, he visto fotos y revisado el mapa del circuito y tengo blackouts sobre todo después del kilómetro 22.  Me imagino que luego de tantas horas y con el cansancio el cerebro simplemente se rinde.

Esta experiencia fue mi debut en varias otras cosas. Era la primera vez que viajaba sin nadie, tan lejos de mi casa. Aunque me encontré con gente y compartí con muchos de los chicos del Team, todo el proceso de moverse por la ciudad, aeropuertos y varios, lo hice yo sola.

Debo decir que en este aspecto, que en un comienzo me asusté, pensando en todas las miles de cosas que a uno le pueden pasar: desde perder el vuelo, hasta que te secuestren y todo el drama. Pero la verdad, viajar en solitario en una experiencia muy enriquecedora. Aprendes a conocerte mejor, a moverte basado solo en tu sentido común y eso aumenta muchísimo la auto-confianza. Tener todo en tus manos puede ser abrumador, pero en realidad no lo es. Es simplemente organizarse, averiguar las cosas importantes y lanzarse a la vida.

No hay mejor posibilidad de conocer una ciudad si no es recorriéndola a pie. Tomar tu mochila, un mapa y partir. Perderse en las calles (yo me perdí varias veces en Baires), escuchar las voces de la gente, andar en metro, conversar con las personas y ver como es la vida real. El turismo de hotel lo encuentro nefasto. Eso de andar arriba de un bus de aquí para allá, tomar un par de fotos y subirse de nuevo para ir a otro lado. No. El turismo de verdad es lento, pausado, sin prisas, ni buses.

Salir del paradigma de turista muchas veces puede ser atemorizador. Porque cuando uno lleva todo planeado, contrata tours guiados y te llevan y traen sin tener que tu preocuparte, uno se siente algo más seguro. Bien, es justo. Pero eso para mi es como sentirme en la cárcel.

Recuerdo haberme sentado en la plaza que hay bajo el obelisco, y mirar un buen rato la vida de la ciudad, el movimiento, los ruidos, los gritos. Fue fascinante.

La diferencia entre el viajero y el turista es precisamente esa. Salir de la zona de confort y “arriesgarte”, aventurarse a ir a pasear por las calles, sola, con una cámara de fotos, caminando a paso lento por los diversos recovecos, preguntar direcciones en la calle, tomar una micro. ¿Ir a un restaurant a almorzar sola? ¡Genial!, ¿ir a un pub a tomarse un trago y conversar con el barman? ¡excelente!  Simplemente porque no han dicho que las cosas son de cierta forma, eso no quiere decir que debamos hacerlas así.

Pero en fin. Maratón.

La distancia a priori asusta. Siempre. Como dice un amigo corredor: “realmente te haces consiente de la magnitud de los 42K cuando vislumbras la posibilidad del fracaso, cuando sabes que la carrera puede humillarte sin piedad. Solo donde hay miedo aparece el futuro..” Hoy esas palabras me hacen un mucho sentido.

En ese momento, que a todos les llega, es donde aparecen los monstruos y las dudas que asustan. Incertidumbre siempre hay, uno jamás está cien por ciento seguro del camino recorrido, ya que invariablemente hay cosas que uno habría hecho mejor o que cambiaría.

¿Hay alguna manera de hacerlo más fácil? No. Dejas atrás todo lo que es seguro y cómodo, y cuando tomas decisión, ese es solo el primer día. De ahí en adelante solo puede volverse más difícil y cuesta arriba. Siempre está la salida fácil, decir: “esto no es para mi”, rendirse de volverse atrás. Por eso hay que estar seguro de que realmente esto es lo que quieres.

Si bien, no hay forma de hacerlo menos duro, si hay manera de estar preparado para enfrentarse a los miedos. Ahí es donde se nota el entrenamiento. Haber dejado los pies en el asfalto, haber gastado zapatillas, perdido uñas y ganado ampollas. La fatiga es algo que se practica y se prepara desde antes, ganándose las “condecoraciones” como se le llama a las cicatrices que quedan posterior a las caídas en la calle.

La suerte solo existe para aquellos que creen que las batallas se ganan por accidente. Nosotros creemos que es una decisión. Yo elijo terminar. Elijo correr, ganarme a mi misma y a mis miedos. Elijo sobrevivir.

Esta es una de esas experiencias que transforman. No eres la misma persona que comenzó esa carrera, el yo que cruza esa meta es diferente. Llegas como runner y te vas como maratonista. Y es algo que tu hiciste, que tu decidiste y lograste por ti mismo. Nadie te ayudó a enfrentar el dolor, ni el agotamiento, nadie corrió por ti un par de kilómetros, ni te llevó en brazos para que descansaras. Fuiste tu. Y aunque miles de voces dentro de tu cabeza gritaban: ¡detente!. No las escuchaste a ellas, sino a la primitiva parte de tu cerebro que dice: si se puede.


Eso es lo que vuelve grande a este deporte, independiente del lugar y el tiempo que cada uno haga, cruzar esa meta nos hace a todos campeones.

Javiera.

viernes, 7 de noviembre de 2014

Más rabia que nada - Cincuenta sombras de Grey, por E.L. James

Terminé el libro “Cincuenta sombras de Grey” de E.L. James. 

Primero que todo debo aclarar que nunca estuvo en mis planes leerlo y tampoco se encontraba en mi lista de "pendientes". Sin embargo, por esas cosas de la vida, tenía que probar un sitio de compras por Internet y decidí adquirir un ejemplar, ya que su precio era bastante conveniente y, si el servicio del sitio resultaba un fiasco, al menos, no perdería una gran suma de dinero.

Hecha esta aclaración, puedo dar mi opinión frente a su lectura. En general es un libro rápido y fácil de leer, es verdad que te mantiene pasando de una página a otra sin apenas darte cuenta. Es “entretenido”, si se puede calificar de esa forma, sin embargo el final deja un sabor amargo y predecible.

La protagonista es detestable. La verdad me dieron ganas muchas veces de cachetearla y gritarle: “¡abre los ojos carajo!”. Pero obvio que no podía. Es realmente frustrante ver como Anastasia Steele es manejada al antojo por el tipo del cual ella se enamora. Por muy inocente y poco “experimentada” que fuera, uno posee sentido común, o algo parecido, que te indica que ningún hombre (aunque en general ninguna persona) te puede tratar de la manera que ella es tratada.

Lo que más me exaspera es la estupidez de creer que alguien violento puede, simplemente, dejar de ser violento. Alguien que disfruta o se excita haciendo sufrir a otro, provocando daño física, psicológica y/o moralmente, buscando someter o denigrar, tiene algo mal y retorcido dentro de si  mismo, y no es diferente a un torturador cualquiera.

El sexo sadomasoquista está bien para quienes, conociendo a lo que se encuentran expuestos, voluntariamente se entregan a él y a sus reglas, porque esas reglas si existen y deben ser respetadas (se supone).
Sin embargo, uno sabe cuando algo está mal. La protagonista de esta novela no deja de impresionarme debido a la terquedad con que se empecina en su estupidez. Ella misma se venda lo ojos y descubre la “verdad” (que estuvo frente a ella todo el tiempo) de la peor forma.

Esa idea empecinada de “hacer lo que sea por este hombre” es quizás lo que más me sulfura y, a la vez, me desilusiona. Hacer lo que sea. Es decir tu voluntad y conciencia, principios, ilusiones, tu vida, echadas al tarro de la basura por un tipo. Creo que el amor por muy intenso que sea, no llega a este nivel de tontera, realmente lo que la protagonista siente por aquel “macho alfa” es obsesión. El tipo es simplemente un adicto al sexo y al sufrimiento. Ni si quiera es que disfrute del erotismo y placer masoquista o sadomasoquista; es simplemente hacer sufrir. Eso es enfermo y psicopático.

No logro entender porqué dicen que esta novela es una “liberación femenina” o una “revolución para las mujeres”. De liberación no tiene nada. Sí, puede ser una novela orientada casi al cien por ciento al público femenino, debido a la forma en que se cuenta la historia y la visión de la protagonista. Sí, es excitante en algunas partes y te hace sentir “cositas”. Pero el paradigma sigue siendo el mismo: el someterse al más fuerte ¿No ha sido así en casi toda la historia de la humanidad? ¿Que tiene de revolucionario que sea precisamente el hombre el que te lleve y te pervierta, o te “enseñe las maravillas” del sexo? En el fondo sigue siendo la misma historia de las princesas de Disney, solo que ahora adultas pero igual de tontas, la necesidad de tener a un hombre (o a un dominante) al lado para poder construir identidad. Que horrible.

Quizás lo destacable de este tipo de literatura es que, por fin, nos estamos atreviendo a decir las cosas como son. El hecho, es que ahora ya no somos tan mojigatos y podemos llamar al clítoris, clítoris y a la vagina, vagina, y eso me alegra. Al fin nos estamos liberando de esa lacra de creer que el cuerpo es malo y debe ser censurado y escondido.


Finalmente. Lo más probable es que no lea los dos siguientes libros de la saga, no creo poder soportar más páginas de “inocencia” poco inteligente de la señorita protagonista. Definitivamente no iré a ver la película, eso está claro.

Javiera.

viernes, 13 de junio de 2014

Fondo sabado 14+ Report de la semana.

El día sábado fue un día frio, con amenaza de lluvia y muy húmedo, lo cual hacpi que la sensación térmica fuera baja.
El objetivo era hacer 20K en el cerro san Cristóbal.

Partimos desde la zona de Pedro de Valdivia Norte, corriendo por Avenida el Cerro hacia la entrada de Pío Nono. No me gusta mucho este recorrido  porque hay que pasar por muchas calles con harto tráfico de automóviles, pero corriendo en grupo y cercano a la vereda, en general, no hay tantos problemas.

Al llegar a la entrada de Bellavista/Pio Nono, comienza una subida que es bastante pronunciada, de las tres entradas al cerro, es la más agotadora. Al llegar a Tupahue continuamos rumbo al sombrero y de ahí hacia la salida de la Pirámide y luego de vuelta a la piscina Tupahue. 

Debo decir que el cerro es increíblemente lindo, los caminos tienen paisajes hermosos, túneles de árboles y vistas del gran Santiago envidiables. Me gusta mucho correr en este circuito.

Después había que bajar por la salida de Pedro de Valdivia, desde ahí correr nuevamente por Avenida el Cerro hasta completar el kilometraje.

Me gustó este entrenamiento, me sentí bien, además de correr por uno de mis lugares favoritos de Santiago, pude entrenar con mi grupo de running que hace tiempo los tenía botados por culpa de las clases. Así que suma positiva.

Esta semana no he podido entrenar. El lunes por culpa de la pega, ya que salí muy tarde, y el miércoles por culpa de la lluvia (no quiero arriesgar un nuevo resfrío). Así que el domingo me toca hacer 18K, así que será a puro corazón.

Con las sesiones de kinesiología me ha ido bastante bien, he estado con masajes y ejercicios de fortalecimiento, y me he sentido mucho mejor. Igual se me resiente el tibial posterior con los trotes, pero creo que es algo que debo ir manejando con las plantillas y otro tipo de cosas (ejercicios, hielo, etc.)

Tema aparte: las plantillas. 
Que horrible! me las puse el miércoles pasado y me molieron los pies, hice el calentamiento con ellas (no más de 30 min de trote suave y algunos ejercicios de técnica) y me las tuve que sacar, imposible pensar correr en la pista con ellas, me dolían mucho los pies, y, por el roce, me salieron ampollas en los arcos. Así que empezaré a caminar con ellas para poder ir adaptando el pie, por que tengo que poder usarlas si o sí.

En fin. Eso por ahora.

Ah! estoy haciendo una planificación muy detallada (casi enfermiza) para Buenos Aires. Pronto la iré posteando, pero por partes.

"Quit it's not the answer"
Javi.

viernes, 6 de junio de 2014

Vuelta a las pistas.

En estos días he podido volver a entrenar. El lunes pasado no pude porque salí muy tarde del trabajo y no alcancé a llegar.

El miércoles 28 fui al entrenamiento e hicimos un control de 3.000 mts en pista, en el cual me desempeñé decentemente, lo hice en 12 min y 50 seg., aproximadamente. Aeróbicamente anduve bastante mejor de lo que creí que sería, ya que hacía tiempo que no tenía una actividad de gran intensidad. Muscularmente me sentí muy bien y por fortuna no tuve dolores posteriores en el tobillo (tibial posterior), ni en la banda. Lo único fue que la rodilla izquierda me quedó algo resentida al día siguiente, pero nada grave, el dolor pasó solo sin inflamación ni mayores consecuencias. Todo es parte de la puesta a punto creo yo.

Después no volví a correr hasta el lunes 2 de junio, donde hicimos cambios de ritmo en falso plano, para recorrer más menos 12K. Me sentí bien, pero comencé a sentir el tobillo más resentido, sin dolor franco, pero tenso. Terminé bien, pero con esta sensación molesta.

El día martes fui a kinesiología. Esta ha sido un tema aparte. En mi búsqueda por un centro kinesiológico que atendiera hasta tarde, ya había perdido las esperanzas de encontrar un lugar donde pudiera hacer la rehabilitación, casi asumiendo que tendría que olvidarme del asunto y aguantar los dolores rogando no lesionarme más y/o romperme algo, o simple y llanamente dejar los entrenamientos por 3 semanas para poder ir a los centros que atienden solo en horarios hasta las 19:30 horas.

En esa desesperanza y ánimo, logré encontrar un lugar que ha sido un descubrimiento enorme. Se llama MEDpro clínica y realmente me ha encantado. Es pequeño, pero los kinesiólogos que ahí atienden son increíbles, muy preocupados, dan una atención personalizada estupenda, se dedican a uno al 100%, lo cual me hace sentir confiada en que podré recuperarme totalmente y pronto (que es lo mejor).

La cosa es que, el martes fui a kinesiología y, luego de comentarle como me sentía y lo que había hecho el día anterior, me hizo unos masajes y me sentí mejor rápidamente. Además me puso K-tape que espero que sirva.

El día miércoles, hice repeticiones en pista. ¡Al fin! Hace rato que quería probarme en las series. Corrí 4 series de 1200 mts, a 1:40 min las dos primeras, y a 1:50 las dos últimas. Tirarme a 1:40 fue mucho, ya como son las primeras, como que mi cuerpo se desacostumbró, por ende sufrí mucho corriendo en cada vuelta, ya sea por la parte aeróbica al comienzo o por agotamiento muscular al final. En fin, siempre las primeras pasadas a la pista son las más dolorosas de la temporada, y espero poder mejorar rápidamente.

Mi objetivo para la pista es llegar a pasar a 1:40 los 400, en los 1200 mt., en aero 1 alto, eso ojalá de aquí a 2 meses; y bajar el 1:40 en 400 en ritmo aero 2, ojalá llegar a pasar en 1:35 de aquí a agosto - septiembre. Es muy ambicioso, pero creo que la pista es una parte fundamental y que realmente te ayuda a mejorar el nivel aeróbico y a ganar resistencia para los fondos. Lo cual repercute directamente en la velocidad.

El día jueves fui nuevamente al kinesiólogo, y esta vez le tocó sufrir a la banda, ¡cómo duelen esos masajes!, e hice algunos ejercicios de fortalecimiento del tren superior, que lo he tenido un poco abandonado. Hoy he sentido las piernas algo más sueltas, pero tengo que pasarme el “Fit roll” por ambas bandas diariamente ojalá, para poder desinflamar la zona y que la fascia se suelte un poco.


En fin, ha sido una buena semana en general, estoy más optimista con respecto al futuro próximo. El sábado me toca correr 20K, en cerro al parecer (según el plan de entrenamiento), así que estoy entusiasmada. Vamos a ver qué tal andamos.


"Quit it's not the answer"

Javi.

lunes, 19 de mayo de 2014

Semana pasada.

Ha sido un tiempo complicado.

La verdad he estado algo desanimada estos días. Después de los diagnósticos médicos que me dieron la semana pasada, y la falta tiempo que tengo, me han tenido muy complicada.

El día miércoles volví a los entrenamientos, hice preparación física, sin tanto componente aeróbico, más fortalecimiento muscular que otra cosa. Me pareció un buen entrenamiento, aunque no quedé tan cansada.

El viernes fui a ver lo de las plantillas, me hice un foot scan y el resultado fue que, efectivamente hay una pronación, pero es porque el arco de mi pie, si bien está formado, es débil entonces se cae. Al trotar, pasa todo lo anterior pero además, mi tobillo hace un movimiento hacia afuera, es decir, el arco se cae y “prona”, y al mismo tiempo el tobillo se carga hacia afuera y “supina”… todo gracias a mi hiperlaxitud. Ok, ¿puede ser eso POSIBLE? Pues parece que sí.

La cosa es que me hice las plantillas y las tengo que ir a buscar en dos semanas, mientras tanto tengo que comprarme zapatillas nuevas (unas neutras), mal porque recién había adquirido un par nuevo de mis Pure Cadence.  L

Dado mi intenso horario, no pude correr hasta el domingo.  El resultado fue desastroso.

Como me dijo el médico que redujera las cargas, corrí 10K con zapatillas nuevas, como hace casi 2 semanas que no corría nada, por su puesto casi me muero. Fue terrible, 10.000 metros de sufrir, me sentí ahogada todo el tiempo, con el corazón en el cuello, con ganas de vomitar entre medio. No, todo mal. Así que terminé mi semana muy frustrada.

Hoy, tengo que volver a trotar, y veré que tal. Además tengo que buscar un lugar para ir a hacer la rehabilitación kinesiológica, ya que sin eso no me voy a recuperar nunca. Mi problema es que no tengo mucho tiempo, ya que salgo muy tarde de lunes a jueves e ir los puros viernes al kine no es productivo.

Veremos que tal avanza todo.

“Quit it’s not the answer”

Javi.

martes, 13 de mayo de 2014

Resumen desde los 21K de Santiago.

Luego de un largo tiempo de silencio, hoy vuelvo a escribir.

Han pasado varias cosas en este mes y tanto desde mis 21K en la Maratón de Santiago. Comencemos:
Luego de correr “la media” me di más menos 1 semana de descanso completo, no sólo para recuperarme, sino también porque mi trabajo y estudios me impidieron poder entrenar bien esa semana. Pero durante esa semana de descanso  me comenzó un resfrío, el cual esperaba dado el frío que hizo el día de la maratón.

El día que volví a entrenar, miércoles 16, me sentía realmente mal, pero en realidad no quise seguir dilatando mi vuelta a los entrenamientos. Es eso que tiene este deporte, quieres descansar de él un rato, pero hay algo en tu cuerpo que al poco andar te pide volver al trote, a conquistar kilómetros y a “comerte el asfalto” de nuevo.
Ese fin de semana entrené el sábado de nuevo, corrí 17 kilómetros, me sentí muy bien, aunque cansada en los últimos 2.

La semana siguiente, lunes y miércoles fueron de preparación física. Entrenamiento de fortalecimiento, muy intenso pero que es un excelente complemento para entrenar músculos que a veces se olvidan, y terminan pasando cuentas (no lo sabré yo). El sábado 26, fui a trotar un medio fondo, 15 kilómetros. Y el resfrío mal cuidado me jugó una mala pasada. Pude completar el kilometraje, pero volví muy obstruida, y con un dolor de garganta muy intenso. Y de ahí en más mi resfrío solo empeoró.

La semana pasada estuve toda la semana en reposo, igual fui a trabajar y a estudiar, pero nada de deporte al aire libre. Me sentí realmente mal, con la garganta muy complicada, con tos y obstruida. Finalmente pasó lo peor y al fin la faringitis en la que derivé, me dio tregua para poder volver a los entrenamientos.

Mientras tanto, también fui a evaluar mi tobillo izquierdo que es donde había tenido problemas en ocasiones anteriores. El dolor que tenía era en la cara interna del tobillo, por la parte posterior, intenso sobretodo en reposo, cuando me presionaba la zona.

Finalmente resultó ser lo que yo había pensado: una tendinitis de tibial posterior a lo que se sumó una periostitis tibial secundaria. Debido a esto, debería dejar de correr hasta completar las sesiones de kinesioterapia que me dieron (10 sesiones de múltiples cosas), pero no creo que lo haga. O sea, voy a hacer las sesiones kinésicas, pero no voy a dejar de correr. Bajaré las cargas, y la intensidad, pero no quiero dejar de correr.

Soy muy consciente que vengo arrastrando este asunto desde hace tiempo, más de 6 meses, que nunca consulté y todo eso. Pero al menos estoy a tiempo de atajar esta lesión antes que se haga peor y, sobre todo, antes de la maratón de Buenos Aires.

Mi idea es hacer la kinesioterapia y seguir entrenando, reducir los fondos pero no perder capacidad aeróbica, harta bicicleta y seguir fortaleciendo. Al terminar las sesiones, quiero inscribirme en un gimnasio, de esta forma poder mantener la parte de preparación física de manera adecuada y no debilitarme, pensando en la el aumento del kilometraje para octubre. Serán 6 meses no requiero más, solo para una preparación muscular correcta. De todas formas no quiero fundirme.

El miércoles vuelvo al entrenamiento, ahí veremos que tal estaré.

“Quit it’s not the answer”.
Javi.

martes, 8 de abril de 2014

21K Maratón de Santiago 2014. Experiencia.

El día domingo 6 de abril, corrí los 21K de la maratón de Santiago. Fue una experiencia increíble, lo pasé muy bien corriendo. 
Ahora, con la cabeza más fría puedo analizar bien la corrida y mi desempeño. 
Los detalles de las horas son reales, tengo una pequeña obsesión por los detalles.

La previa.
Las semanas antes, la verdad intenté cuidarme harto, salvo por la caída estrepitosa de la semana anterior, creo que lo logré . El lunes hice el último trote lento al comienzo, cuidando ambas rodillas y la banda, fui aumentando progresivamente la velocidad, pero sin llegar a sentir dolor. Luego de eso no corrí nada, aunque no quedé resentida del lunes, la banda no me dolió nada entre lunes y sábado.
No hice dieta especial para la carrera, comí normal. La única variación que si hice fue cargarme un poco más los carbohidratos en general. El viernes cené fideos y el sábado al almuerzo también comí pasta. Reduje las verduras el viernes y casi cero el día sábado (solo comí palta, no sé si cuenta como verdura).

En la tarde comí avena con miel, un plátano y un par de lonjas de jamón, no comí nada más desde las 8 pm aprox., hasta el día siguiente.

El día D.
Me acosté temprano la noche anterior, y dormí bastante bien.
Ese día me levante a las 05:30, y a las 06:05 estaba tomando desayuno. Comí de nuevo avena con miel, un plátano y 4 ó 5 galletas de agua con huevo revuelto (es un poco pesado, lo sé, pero es lo que siempre como antes de los fondos largos y carreras, y nunca me ha dado problemas). Terminé a las 06:30 am.  Como a las 06:40 am me fui para tomar el bus que me llevaría a la maratón.
Me dí tiempo para todo, nada improvisado, nada apurado. Dejé todo listo el día anterior (geles, botellas, ropa,  etc.).
Estaba tranquila, en ningún momento me puse nerviosa, y tampoco permití que mi mente me jugara trucos. Estaba un poco ansiosa eso sí, quería correr luego.
Al llegar al bus, me dio frío, y por un momento pensé que había cometido un error ya que fui sin primera capa, con polera sin mangas y shorts, pero en realidad no dejé que eso me preocupara.
Al llegar a la moneda, y encontrarme con todos y ver que había más gente muerta de frío y en short y polera sin mangas, como yo, me terminé de tranquilizar.
Luego del calentamiento y de ir a dejar las cosas a la guardarropía del 21K, me fui a encajonar rápidamente. Calenté en ese trayecto, hacía frío, más menos 8 °C, así que me moví todo lo que pude hasta que  partimos. Salí a los 2 min, 15 seg., desde el cañonazo inicial.

El primer kilómetro fue lento, ya que iba mucha gente, corrí casi a codazos con los otros, pero me sirvió para entrar en calor. Luego me fui progresivamente aumentando el ritmo hasta llegar a mi 5:40 min/km, que era el ritmo que quería mantener. Al llegar a Av. España con  Blanco Encalada iba bien y en mi ritmo muy cómoda.
Cuando llegué a Viel, sentí la banda un poco contracturada, apretada, pero seguí, sin prestar atención. En Av. Matta decidí bajar el ritmo voluntariamente (a 5:50 min/km), más que nada para ir viendo como iba a andar en la subida, que igual es come piernas. Al llegar a San Diego, aprox., sentí el primer pinchazo en la banda, más menos kilómetro 7, no me dolía contante, pero si me daban dolores intermitentes.
En el kilómetro 8, ya sentía un dolor moderado (más menos 5/10) pero constante, así que me tomé un Feldene. No quería llegar a un dolor intenso que me costara más controlar.
En Grecia, aun me dolía pero iba confiada en san Feldene, así que no le di importancia, y seguí, aumenté mi ritmo nuevamente a mi 5:40,  y me mantuve aprox., en eso. En Campo de deportes, kilómetro 11, ya me sentía mejor. Tenía algunas molestias pero menores. Desde Irarrázaval, se me hizo largo y tedioso el trayecto, sentí pequeñas molestias, nada muy terrible pero si desagradable. En el 13K me tomé el gel y reviví, hasta el ánimo me aumentó al 100%.
Al llegar a Pocuro, ya se hizo más entretenido, había más gente en la calle y mis molestias eran casi nada.
Mi idea era llegar al kilómetro 15 en buen estado, y lo logré. Me sentía bien. Así que, al ingresar a Dr. Roberto del Río, comencé a apurar de a poco. Y ya en Eliodoro, me dije: “estamos, lo peor ya pasó y vamos bien”. Así que decidí apurar de nuevo, me fui a 5:20 min/km, cuidándome, para no quedarme sin piernas en el final, pero enfocada 100% en que tenía que llegar en 2 horas.
Ya en Av. Providencia, me sentía fuerte, así que apuré de nuevo, hasta 5:15 y luego de plaza Italia 5:10.
La ultima vez que miré el reloj fue en Santa Lucía, iba a 5:08, me asusté por un segundo pero no dejé que eso me bajara, seguí apurando, y apurando. Tenía que llegar en 2 horas y nada me iba a sacar de ese objetivo. Todo el rato pensaba: “vamos wn, no entrenaste tanto para morir ahora, aunque se me salgan las rodillas” (obviamente con toda la adrenalina ya no me dolía nada).
Crucé la meta en 2:00:06, en mi reloj, 2:02:12 en el tiempo desde el disparo (pero le creo a mi reloj).  Y fui feliz.
Ahora mirando el análisis del Garmin, corrí el K20 a 5:05 y el ultimo kilómetro a 4:54. Nunca lo sentí, de hecho casi no me acuerdo.
Luego me fui a buscar la medalla de finalista, elongué un poco y me fui a mi casa.

El pos.
Ese día me sentí sorprendentemente bien, ya sea por el Feldene o por las endorfinas, pero lo único que me dolió fue un poco las espalda baja (aún me duele un poco), pero yo lo atribuyo a una contractura por la tensión gracias al frío matutino. Me salieron un par de ampollas en el pie derecho, pero nada grave. La banda no me quedó adolorida, ni las rodillas, ni los pies o tobillos. Nada. Estoy mejor que en cualquiera de los entrenamientos que haya echo.
El domingo dormí como 2 horas pos carrera, durante la tarde y me acosté temprano esa noche para despertar bien para el día laboral siguiente.
El lunes fui al trabajo, no me ha dolido nada, solo la contractura de la espalda. Ayer me puse calor, pero no he querido tomar nada, porque no es un dolor intenso. Algo me tiene que doler digo yo.

La verdad estoy contenta, fueron meses de preparación y planificación. Y lo logré.
Así que estrellita feliz. 

Ahora se viene el desafío mayor, los 42K de Buenos Aires, pero por mientras, descansaré y disfrutaré de mi logro.

"Quit it's not the answer"
Javi.