SPOILER ALERT!
Primero, este post debió ser subido el martes, pero por razones de tiempo, me fue imposible. Dicho esto:
Desde niña, siempre me sentí intrigada por el nombre de Miguel de Unamuno. Me llamaba la atención, profundamente, había cierto misterio con respecto a su literatura y filosofía.
Primero, este post debió ser subido el martes, pero por razones de tiempo, me fue imposible. Dicho esto:
Desde niña, siempre me sentí intrigada por el nombre de Miguel de Unamuno. Me llamaba la atención, profundamente, había cierto misterio con respecto a su literatura y filosofía.
En la biblioteca
de mi casa, encontré un ejemplar de Niebla, una nívola, como el propio autor la denomina. Fue una sorpresa
increíble. Es entretenida, rápida, pero al mismo tiempo hace cuestionarse la
convicción más profunda de todo ser humano: ¿existimos en realidad?
Para ser honesta,
siempre me he cuestionado la veracidad de la vida como tal. Es como si
permanentemente tuviera un sentido de irrealidad, como si las cosas no
estuviesen pasando en realidad.
¿Qué pasa si
verdaderamente todo lo que estoy viviendo, no es más que un sueño? ¿Voy a
despertar? ¿Y si en realidad estamos muertos, y lo que percibimos, no es más
que el delirio de un cerebro en sus últimos destellos? ¿Seremos una especie de
sueño en la mente de algo o alguien? El hecho que nunca nadie se hiciera estas
preguntas, era para mí, un motivo de preocupación franca ¿sería que, en
realidad, yo estaba loca?
Pues no. Unamuno
me hizo caer en la cuenta que existen otros como yo; que se cuestionan la
existencia, no desde los objetivos o el pasado, sino desde su base misma
¿existimos en realidad?
Porque, ¿Qué es
lo real, al fin y al cabo? La proyección de lo que nosotros creemos que es
verdadero. Para un esquizofrénico, las voces que oye en su cabeza son tan
reales, como para los no afectados por aquel padecimiento, es la voz del locutor radial o del presentador de
televisión.
Miguel de
Unamuno, plantea magistralmente este dilema. El relato comienza presentando a
los personajes, que psicológicamente hablando son bastante complejos. No
realiza grandes descripciones; sino que es la forma de interactuar entre ellos,
sus diálogos, y comportamiento, lo que
nos deja entrever de qué manera se constituye cada uno de los actores en esta
historia.
Augusto, hombre
solitario desde la muerte de su padre, vive en una casa con dos empleados, es
bastante volátil en su manera de pensar. Tiene dinero, por lo que no realiza
trabajo alguno, por lo que dedica su tiempo a pensar. Se enamora perdidamente
de Eugenia, quién sin ser pudiente, no pasa necesidad. En el comienzo la chica
parece ser extremadamente cándida y dócil; en busca de un marido con una
posición privilegiada para asegurar su futuro. Sin embargo, poco a poco veremos
que ella es terriblemente inteligente y calculadora.
Víctor, es el
típico amigo entrañable, a quién el protagonista confía sus secretos y deseos
más íntimos. No es el típico amigo condescendiente, sino que a través de ésta
relación, es donde mejor se puede conocer al protagonista y sus laberintos. En
este compañero de vida, podemos ver reflejado también al autor, ya que éste se
encuentra escribiendo un libro, una nívola.
Se puede entender, de esta forma, aspectos que componen la filosofía de
Unamuno, así como la visión que poseía sobre el mundo de la literatura.
De Orfeo, se
podría decir que no es un personaje propiamente tal. Es un perro. Pero juega un
papel tan importante en la vida del protagonista, que merece la pena nombrarlo.
Con aquel can, que Augusto recoge de las calles, realiza profundas reflexiones,
sobre la vida, la muerte y el amor.
Otros personajes
notables son Mauricio, el novio de Eugenia, quien representa el epítome de la pereza
y completa falta de preocupación frente
al porvenir. Domingo y Liduvina, los criados de Augusto, quienes lo quieren
como a su propio hijo, y dan el toque hogareño a la vida
del protagonista; Ermelinda y Fermín, son los tíos de Eugenia, quienes la han
acogido en su casa, su tía quiere educarla en el camino recto, para que
encuentre un buen esposo, sin embargo Fermín cree que su sobrina debe tomar
riesgos y decidir por sí misma qué desea para su futuro, viviendo sin reglas
esclavizadoras. Finalmente, Rosario, una muchacha que se encarga de la ropa del
protagonista; ella, perdidamente enamorada de Augusto, se deja adentrar en una extraña
relación, donde él busca consuelo a sus penas en los brazos de la muchacha.
Sin embargo, lo
más notable de todo es el encuentro del protagonista con el Autor, quién es
casi un personaje más. En esta reunión, Augusto confronta al escritor, exigiéndole
existir, demandando libre albedrío, poder ser él mismo y dejar de ser manejado como
una marioneta. Finalmente el autor se cansa de la rebeldía de su creación, y
decide terminar con ella; lo condena a muerte. Esa noche Augusto morirá
inevitablemente.
Debo decir que
este encuentro es increíblemente notable, inesperado, trágico, y trascendente.
No tengo otra palabra para describirlo, ya que luego de la conversación la vida
del protagonista cambia de forma radical. No se puede evitar hacer una analogía
frente a la eterna rebeldía del ser humano con la divinidad, cualquiera esta
sea.
Trata de
responder a la eterna pregunta de si queda algo de nosotros una vez que
morimos. La inmortalidad es un cuestionamiento permanente, tan fundamental, que
no queda respondida a cabalidad, pero puede desprenderse que, sólo si existe
algo después de la muerte, entonces podremos ser inmortales, sin embargo es
necesario que alguien en el mundo
material, y terreno, nos pueda pensar,
que nos sueñe.
Esta analogía es tan
intensa que no es fácil imaginarla, ¿qué pasaría si, verdaderamente, solo somos
el sueño de alguien? Durante mucho tiempo, nos han convencido que somos eternos
y tan importantes que tenemos una vida sempiterna
esperándonos en una especie de paraíso. Posiblemente somos tan insignificantes,
como una partícula de arena. Puede sonar deprimente, en cierto sentido lo es,
no en vano algunas personas luego de interiorizarse en la filosofía de este
autor, han decidido quitarse la vida. Pero, en mi opinión no tan humilde, creo
que una vez asumimos que no hay nada del
otro lado, y que luego de morir, nuestra existencia lisa y llanamente se
termina, se puede vivir mucho más tranquilo y de manera más noble.
Más tranquilo, ya
que no tenemos que estar siempre mirando sobre el hombro para no caer en tentación, o ser perseguidos por la idea
del castigo eterno, con miedo de dios, miedo del pecado, miedo a la vida, miedo a la falta de tiempo o al exceso de
este, y miedo a la muerte inevitable. Si
asumimos que nos acabamos, que somos seres finitos, la vida puede ser
disfrutada de manera más plena; porque no hay otra oportunidad de hacerlo.
Más noble. Un
gran aspecto negativo de las religiones en general, es el uso del chantaje y el
soborno, para introducir sus preceptos. Te amenazan con el fuego y sufrimiento
eternos si no crees, o si no cumples con lo establecido, si fallas, si te falta
fe y te sobra confianza, te juzgan con una vara que ni los mismos jerarcas y
partidarios más duros son capaces de alcanzar. Por si no fuera poco, además intentan
comprar la voluntad y el juicio personal, con ofertas de una eternidad en un
paraíso, libre de todo sufrimiento, la inmortalidad en dicha, paz y alegría.
Pero solo si cumples lo que ellos dicen. Podrás estar entre los elegidos, si tu
lista de obediencia está perfecta, y tienes un tiempo limitado para eso.
Creo que habla mucho
más de una persona, el hecho que por libre decisión, escoja los valores y
principios en base a los que quiere vivir, y los mantenga. Eso es tener integridad.
En resumen: este
es un libro profundo, que invita a una reflexión de igual magnitud. Su lectura
no es difícil, pero son las conclusiones posteriores son las más densas. La
historia es rápida, a veces, demasiado, se percibe como si todo ocurriera en un
abrir y cerrar de ojos. Es importante entender que el autor no se rigió por
ningún estilo convencional a la hora de escribir el libro, sino que creó el
género de la nivola, para poder
sentirse más cómodo y redactar a sus anchas.
Javiera.
No hay comentarios:
Publicar un comentario