Cuando leí un aproximado sobre el tema que
trataba esta novela, me intrigó profundamente. Es de esos libros donde no
puedes decir mucho para no revelar la trama principal, porque cada detalle es
importante y conecta un punto con otro dentro de la misma historia. Por lo que
intentaré dar una visión general.
Todo se sitúa en un mundo
post-apocalíptico, donde prácticamente todo lo conocido ha quedado hecho
cenizas. Las principales ciudades están devastadas y la población humana ha
sido diezmada.
Nos encontramos en Inglaterra, en una
escuela diseñada especialmente para unos niños muy particulares, que deben ser
tratados de manera delicada. La protagonista de la historia es Melanie, una
pequeña pálida, delgada, de cabello rubio y muy inteligente.
De a poco, el autor va revelando los
diversos sucesos que ocurrieron para llegar al momento en donde se sitúa la
historia. Al inicio no se entiende bien la trama, pero, y de forma casi
sugerente, se comienza a develar el tema, lentamente, como una madeja de lana,
causando en el lector la necesidad imperiosa de leer más y más, con el fin de
descubrir cuál es el meollo del asunto, y responderse las mil y un preguntas
que surgen a medida que uno avanza.
Debo decir que no todas las preguntas son
respondidas a cabalidad, por lo que hay que “conformarse” con el final abierto
y un poco de conclusiones propias, ya que algunos cabos quedan sueltos. Por
ende, si a alguien le agradan, los finales cerrados donde todo queda claro y/o
concluido, este libro no es para ellos.
Es una novela del grupo de la Dystopia, pero que sale de lo común
frente a otras historias de ciencia ficción, no tiene diálogos técnicos
interminables, y descripciones científicas que pueden transformar un texto en
un soberano aburrimiento. Es rápida, divertida en algunos momentos, sin
embargo, su principal cualidad es la de ser profundamente perturbadora. Da
miedo, no porque M.R. Carey tenga
vocación de H.P. Lovecraft o Stephen King, sino porque nos refleja como
humanidad. De la forma en que nos hemos comportado antes y de qué manera, en un
futuro no muy lejano, probablemente no cambiaremos en nada.
La atmosfera del libro es, a ratos, densa y
angustiante, pero siempre intrigante, no se puede odiar ni amar a los
personajes mucho tiempo, debido a que comienzas a comprenderlos, ¿qué haría yo
en este caso? Hay momentos de intenso
suspenso, que hacen que el lector involuntariamente aguante la respiración, por
lo que no hay tiempo para aburrirse aquí.
La forma de narrar es bastante novedosa, el
tránsito por las páginas es muy ameno y, además, la experiencia de leer en
inglés, el idioma nativo del autor y original de la novela, enriquece mucho,
porque las traducciones usualmente hacen que se pierda la esencia de los
manuscritos originales. Aunque diga lo mismo, no es igual.
El final, es lo más sorprendente pero
espeluznante que he leído. Cuando terminé, tuve que releer las páginas
capitulares. Definitivamente no pude evitar sonreír con nerviosismo y decir:
¡Holy shit!
En resumen: una muy buena novela, refresca
un poco el género de la ciencia ficción, y nos saca del paradigma. Entretenida,
fácil de leer (para quién sabe inglés), perturbadora e inteligente. Lástima que
no haya llegado a Chile aún.
Elevo mis manos a todos los dioses y
demonios para pedir: ¡Que no la hagan película por favor!, es un muy buen libro
como para que lo transformen en un fiasco.
Javiera.
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