Debo admitir que cuadro llegó este libro a mis manos, pensé que era una novela amplia, de muchas páginas. Pero me equivocaba. El Hombre Bicentenario es un cuento. Uno maravilloso.
Asimov tiene la habilidad de crear obras que pueden ser leídas de forma literal y encontrarlas entretenidas; y de manera más compleja, hallando una profundidad y riqueza impresionante.
Este relato, habla sobre Andrew, un personaje noble, tranquilo y honesto. Esencialmente bueno, pero tiene un solo problema: es un robot. Él lo sabe y no le gusta.
Es una unidad hecha para ocuparse de algunas tareas hogareñas. Llega a una familia, donde es bien recibido y tratado adecuadamente. Cumple a cabalidad con las tres leyes de la robótica, es fiel a sus dueños y su desempeño es notable; sin embargo algo sobre su condición comienza a molestarle. Y es precisamente el hecho de ser un robot.
En el cerebro positrónico de Andrew, se comienza a gestar la idea de querer ser humano. Y a traves de diversas formas, comienza a intentar ser y parecer uno. Utiliza ropa, busca la manera de que le realizen cirugías que comienzan a cambiar su fisonomía completamente.
Además, podemos ver cómo este robot comienza a "sentir". El explica en alguna parte que "los circuitos de mi cerebro funcionan con mayor fluidez" al realizar tareas que lo complacen, que le gustan. Su "señor" le permite desarrollar sus talentos y ganar dinero con ellos, de esta forma Andrew puede adquirir ciertas cosas con SUS propias ganancias y tener cosas propias. Finalmente cuando posee suficiente capital, decide comprar lo más valioso para él. Su libertad.
Luego podremos ver diversas peripecias y logros de este notable Robot, siempre queriendo ser y parecer más humano. En apariencia y, probablemente, en sentimiento, lo logra. Sin embargo aún no es considerado como uno más. Existe algo, que nosotros tenemos, y los robots no.
Y eso es la muerte.
La posibilidad cierta de morir, es lo que nos hace seres humanos. La característica finita de nuestra existencia no da la característica que un robot no tiene, ellos funcionan... nosotros vivimos. Es una diferencia sutil. En el cuento se plantea de manera excelente, este dilema. ¿Qué nos define como humanos?
Asimov nuevamente pateando cerebros.
Javi.
Vivimos creyendo que siempre tendremos tiempo. Y esa es la mentira más grande. Haz una lista y empieza hacer. Ahora!
sábado, 29 de noviembre de 2014
jueves, 20 de noviembre de 2014
Nuestra vida es el sueño de alguien más. Niebla por Miguel de Unamuno.
SPOILER ALERT!
Primero, este post debió ser subido el martes, pero por razones de tiempo, me fue imposible. Dicho esto:
Desde niña, siempre me sentí intrigada por el nombre de Miguel de Unamuno. Me llamaba la atención, profundamente, había cierto misterio con respecto a su literatura y filosofía.
Primero, este post debió ser subido el martes, pero por razones de tiempo, me fue imposible. Dicho esto:
Desde niña, siempre me sentí intrigada por el nombre de Miguel de Unamuno. Me llamaba la atención, profundamente, había cierto misterio con respecto a su literatura y filosofía.
En la biblioteca
de mi casa, encontré un ejemplar de Niebla, una nívola, como el propio autor la denomina. Fue una sorpresa
increíble. Es entretenida, rápida, pero al mismo tiempo hace cuestionarse la
convicción más profunda de todo ser humano: ¿existimos en realidad?
Para ser honesta,
siempre me he cuestionado la veracidad de la vida como tal. Es como si
permanentemente tuviera un sentido de irrealidad, como si las cosas no
estuviesen pasando en realidad.
¿Qué pasa si
verdaderamente todo lo que estoy viviendo, no es más que un sueño? ¿Voy a
despertar? ¿Y si en realidad estamos muertos, y lo que percibimos, no es más
que el delirio de un cerebro en sus últimos destellos? ¿Seremos una especie de
sueño en la mente de algo o alguien? El hecho que nunca nadie se hiciera estas
preguntas, era para mí, un motivo de preocupación franca ¿sería que, en
realidad, yo estaba loca?
Pues no. Unamuno
me hizo caer en la cuenta que existen otros como yo; que se cuestionan la
existencia, no desde los objetivos o el pasado, sino desde su base misma
¿existimos en realidad?
Porque, ¿Qué es
lo real, al fin y al cabo? La proyección de lo que nosotros creemos que es
verdadero. Para un esquizofrénico, las voces que oye en su cabeza son tan
reales, como para los no afectados por aquel padecimiento, es la voz del locutor radial o del presentador de
televisión.
Miguel de
Unamuno, plantea magistralmente este dilema. El relato comienza presentando a
los personajes, que psicológicamente hablando son bastante complejos. No
realiza grandes descripciones; sino que es la forma de interactuar entre ellos,
sus diálogos, y comportamiento, lo que
nos deja entrever de qué manera se constituye cada uno de los actores en esta
historia.
Augusto, hombre
solitario desde la muerte de su padre, vive en una casa con dos empleados, es
bastante volátil en su manera de pensar. Tiene dinero, por lo que no realiza
trabajo alguno, por lo que dedica su tiempo a pensar. Se enamora perdidamente
de Eugenia, quién sin ser pudiente, no pasa necesidad. En el comienzo la chica
parece ser extremadamente cándida y dócil; en busca de un marido con una
posición privilegiada para asegurar su futuro. Sin embargo, poco a poco veremos
que ella es terriblemente inteligente y calculadora.
Víctor, es el
típico amigo entrañable, a quién el protagonista confía sus secretos y deseos
más íntimos. No es el típico amigo condescendiente, sino que a través de ésta
relación, es donde mejor se puede conocer al protagonista y sus laberintos. En
este compañero de vida, podemos ver reflejado también al autor, ya que éste se
encuentra escribiendo un libro, una nívola.
Se puede entender, de esta forma, aspectos que componen la filosofía de
Unamuno, así como la visión que poseía sobre el mundo de la literatura.
De Orfeo, se
podría decir que no es un personaje propiamente tal. Es un perro. Pero juega un
papel tan importante en la vida del protagonista, que merece la pena nombrarlo.
Con aquel can, que Augusto recoge de las calles, realiza profundas reflexiones,
sobre la vida, la muerte y el amor.
Otros personajes
notables son Mauricio, el novio de Eugenia, quien representa el epítome de la pereza
y completa falta de preocupación frente
al porvenir. Domingo y Liduvina, los criados de Augusto, quienes lo quieren
como a su propio hijo, y dan el toque hogareño a la vida
del protagonista; Ermelinda y Fermín, son los tíos de Eugenia, quienes la han
acogido en su casa, su tía quiere educarla en el camino recto, para que
encuentre un buen esposo, sin embargo Fermín cree que su sobrina debe tomar
riesgos y decidir por sí misma qué desea para su futuro, viviendo sin reglas
esclavizadoras. Finalmente, Rosario, una muchacha que se encarga de la ropa del
protagonista; ella, perdidamente enamorada de Augusto, se deja adentrar en una extraña
relación, donde él busca consuelo a sus penas en los brazos de la muchacha.
Sin embargo, lo
más notable de todo es el encuentro del protagonista con el Autor, quién es
casi un personaje más. En esta reunión, Augusto confronta al escritor, exigiéndole
existir, demandando libre albedrío, poder ser él mismo y dejar de ser manejado como
una marioneta. Finalmente el autor se cansa de la rebeldía de su creación, y
decide terminar con ella; lo condena a muerte. Esa noche Augusto morirá
inevitablemente.
Debo decir que
este encuentro es increíblemente notable, inesperado, trágico, y trascendente.
No tengo otra palabra para describirlo, ya que luego de la conversación la vida
del protagonista cambia de forma radical. No se puede evitar hacer una analogía
frente a la eterna rebeldía del ser humano con la divinidad, cualquiera esta
sea.
Trata de
responder a la eterna pregunta de si queda algo de nosotros una vez que
morimos. La inmortalidad es un cuestionamiento permanente, tan fundamental, que
no queda respondida a cabalidad, pero puede desprenderse que, sólo si existe
algo después de la muerte, entonces podremos ser inmortales, sin embargo es
necesario que alguien en el mundo
material, y terreno, nos pueda pensar,
que nos sueñe.
Esta analogía es tan
intensa que no es fácil imaginarla, ¿qué pasaría si, verdaderamente, solo somos
el sueño de alguien? Durante mucho tiempo, nos han convencido que somos eternos
y tan importantes que tenemos una vida sempiterna
esperándonos en una especie de paraíso. Posiblemente somos tan insignificantes,
como una partícula de arena. Puede sonar deprimente, en cierto sentido lo es,
no en vano algunas personas luego de interiorizarse en la filosofía de este
autor, han decidido quitarse la vida. Pero, en mi opinión no tan humilde, creo
que una vez asumimos que no hay nada del
otro lado, y que luego de morir, nuestra existencia lisa y llanamente se
termina, se puede vivir mucho más tranquilo y de manera más noble.
Más tranquilo, ya
que no tenemos que estar siempre mirando sobre el hombro para no caer en tentación, o ser perseguidos por la idea
del castigo eterno, con miedo de dios, miedo del pecado, miedo a la vida, miedo a la falta de tiempo o al exceso de
este, y miedo a la muerte inevitable. Si
asumimos que nos acabamos, que somos seres finitos, la vida puede ser
disfrutada de manera más plena; porque no hay otra oportunidad de hacerlo.
Más noble. Un
gran aspecto negativo de las religiones en general, es el uso del chantaje y el
soborno, para introducir sus preceptos. Te amenazan con el fuego y sufrimiento
eternos si no crees, o si no cumples con lo establecido, si fallas, si te falta
fe y te sobra confianza, te juzgan con una vara que ni los mismos jerarcas y
partidarios más duros son capaces de alcanzar. Por si no fuera poco, además intentan
comprar la voluntad y el juicio personal, con ofertas de una eternidad en un
paraíso, libre de todo sufrimiento, la inmortalidad en dicha, paz y alegría.
Pero solo si cumples lo que ellos dicen. Podrás estar entre los elegidos, si tu
lista de obediencia está perfecta, y tienes un tiempo limitado para eso.
Creo que habla mucho
más de una persona, el hecho que por libre decisión, escoja los valores y
principios en base a los que quiere vivir, y los mantenga. Eso es tener integridad.
En resumen: este
es un libro profundo, que invita a una reflexión de igual magnitud. Su lectura
no es difícil, pero son las conclusiones posteriores son las más densas. La
historia es rápida, a veces, demasiado, se percibe como si todo ocurriera en un
abrir y cerrar de ojos. Es importante entender que el autor no se rigió por
ningún estilo convencional a la hora de escribir el libro, sino que creó el
género de la nivola, para poder
sentirse más cómodo y redactar a sus anchas.
Javiera.
martes, 11 de noviembre de 2014
Gratamente sorprendida - “The girl with all the gifts”, por M.R. Carey. (NO SPOILERS)
Cuando leí un aproximado sobre el tema que
trataba esta novela, me intrigó profundamente. Es de esos libros donde no
puedes decir mucho para no revelar la trama principal, porque cada detalle es
importante y conecta un punto con otro dentro de la misma historia. Por lo que
intentaré dar una visión general.
Todo se sitúa en un mundo
post-apocalíptico, donde prácticamente todo lo conocido ha quedado hecho
cenizas. Las principales ciudades están devastadas y la población humana ha
sido diezmada.
Nos encontramos en Inglaterra, en una
escuela diseñada especialmente para unos niños muy particulares, que deben ser
tratados de manera delicada. La protagonista de la historia es Melanie, una
pequeña pálida, delgada, de cabello rubio y muy inteligente.
De a poco, el autor va revelando los
diversos sucesos que ocurrieron para llegar al momento en donde se sitúa la
historia. Al inicio no se entiende bien la trama, pero, y de forma casi
sugerente, se comienza a develar el tema, lentamente, como una madeja de lana,
causando en el lector la necesidad imperiosa de leer más y más, con el fin de
descubrir cuál es el meollo del asunto, y responderse las mil y un preguntas
que surgen a medida que uno avanza.
Debo decir que no todas las preguntas son
respondidas a cabalidad, por lo que hay que “conformarse” con el final abierto
y un poco de conclusiones propias, ya que algunos cabos quedan sueltos. Por
ende, si a alguien le agradan, los finales cerrados donde todo queda claro y/o
concluido, este libro no es para ellos.
Es una novela del grupo de la Dystopia, pero que sale de lo común
frente a otras historias de ciencia ficción, no tiene diálogos técnicos
interminables, y descripciones científicas que pueden transformar un texto en
un soberano aburrimiento. Es rápida, divertida en algunos momentos, sin
embargo, su principal cualidad es la de ser profundamente perturbadora. Da
miedo, no porque M.R. Carey tenga
vocación de H.P. Lovecraft o Stephen King, sino porque nos refleja como
humanidad. De la forma en que nos hemos comportado antes y de qué manera, en un
futuro no muy lejano, probablemente no cambiaremos en nada.
La atmosfera del libro es, a ratos, densa y
angustiante, pero siempre intrigante, no se puede odiar ni amar a los
personajes mucho tiempo, debido a que comienzas a comprenderlos, ¿qué haría yo
en este caso? Hay momentos de intenso
suspenso, que hacen que el lector involuntariamente aguante la respiración, por
lo que no hay tiempo para aburrirse aquí.
La forma de narrar es bastante novedosa, el
tránsito por las páginas es muy ameno y, además, la experiencia de leer en
inglés, el idioma nativo del autor y original de la novela, enriquece mucho,
porque las traducciones usualmente hacen que se pierda la esencia de los
manuscritos originales. Aunque diga lo mismo, no es igual.
El final, es lo más sorprendente pero
espeluznante que he leído. Cuando terminé, tuve que releer las páginas
capitulares. Definitivamente no pude evitar sonreír con nerviosismo y decir:
¡Holy shit!
En resumen: una muy buena novela, refresca
un poco el género de la ciencia ficción, y nos saca del paradigma. Entretenida,
fácil de leer (para quién sabe inglés), perturbadora e inteligente. Lástima que
no haya llegado a Chile aún.
Elevo mis manos a todos los dioses y
demonios para pedir: ¡Que no la hagan película por favor!, es un muy buen libro
como para que lo transformen en un fiasco.
Javiera.
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