Ayer, lunes, fue un día de sentimientos y sensaciones extrañas.
Corrí 10K. Los primeros 5K anduve bastante bien, corrí (en bajada) a ritmo 5:15 el kilómetro en promedio, rápido para mi. Aerobicamente me sentí bien, un par de puntadas por respirar mal, pero fuera de eso, nada más. Sin embargo sentí como la banda y el isqueotibial se me iba apretando mientras corría.
Después vinieron los siguientes 5K en subida, corrí los primeros 2, bien pero con la rodilla ya como "apretada". Kilómetro 7, la primera puntada. Seguí, a ritmo 5:20', pero comenzaron a aparecer la molestias de manera más frecuente. Molestia, dolor de baja intensidad y luego puntada fuerte que se queda por un rato y luego se pasa. Y así. Ya en el kilómetro 9 era dolor casi constante, bajé un poco el ritmo por lo mismo.
La intensidad del dolor es más menos 6/10, 7/10 cuando vienen las puntadas, nada como para no seguir corriendo. Pero es increíblemente molesto y hasta llega a asustarme, porque a veces la sensación que tengo en la rodilla me da la idea que de un momento a otro algo se me va a romper, me voy a caer y fin de la historia por mucho tiempo.
Después elongué y al llegar a mi casa hice una sesión corta de foam roll, que me dolió como el demonio.
Luego de terminar, y de analizar, tengo una mezcla de sentimientos:
Por un lado me alegré de poder correr con buen ritmo y sin dolor, al menos 7K. Pero me asusta, por que igual me siento débil.
El año pasado en esta misma época, tuve el mismo problema, pero en el lado izquierdo, y bastante más grave que ahora. Corrí 10K en Santiago, con dolor (los 10K) y fue terrible. Lo pasé muy mal.
Este año quiero llegar lo mejor parada que pueda. Así que en eso me estoy enfocando con la rehabilitación.
Así que hay harto que hacer y poco tiempo. Pero vamos que se puede.
"Quit it's not the answer"
Javi.
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