Dentro
de la amplia gama de afecciones que un runner
puede padecer, existe un tipo de mal que, a los ojos de esta humilde corredora,
es el peor de todos: la lesión mental.
Atención: no soy psicologa ni médico especialista, así que este post viene escrito desde la experiencia como runner amateur.
Para
cualquier persona que practique un deporte de forma más menos seria, con
objetivos y planes de entrenamiento, la fortaleza física es un pilar
fundamental que nos ayuda a mejorar el rendimiento y evitar problemas físicos
derivados del esfuerzo.
Sin
embargo dejamos de lado un segundo, e importante, pilar: la fortaleza mental. “La cabeza” es
un aspecto algo olvidado, que empieza a pasar la cuenta con el correr de
los entrenamientos, y que, si no sabemos sobreponernos, puede tirar por la
borda todo el camino recorrido.
Muchas
veces, cuando entrenamos, se comienza con gran motivación, cumpliendo al pie de la
letra cada detalles de los ejercicios. Sin embargo, al poco tiempo, el
desánimo comienza a asomarse de forma inevitable. Para poder sacudirse esta
sensación tener un grupo de entrenamiento ayuda muchísimo. Pero en ciertas
ocasiones no es suficiente y hay que ir más allá.
La
lesión mental, es aquella sensación o molestia que se siente durante el
entrenamiento y que nos impulsa a no seguir y abandonar. Comenzamos a sentir
toda clase de dolores y molestias; nuestra mente magnifica todos los estímulos
y lo que en su momento fueron sensaciones “normales”, ahora nos parecen
indicios de una muerte inminente.
Pero
no solo son percepciones.
Cuando
la cabeza se nubla y deja de trabajar con nosotros, la somatización viene de
inmediato. Aparición de dolores medio fantasmagóricos, poco definidos; fatiga,
agotamiento, disnea o la sensación de falta de aire, todas cosas inespecíficas
que finalmente nos dan la excusa perfecta para abandonar el entrenamiento o bien para ni
si quiera levantarte a entrenar.
En
estos casos, tu mente, comienza a trabajar en contra tuyo, y es un proceso, que
una vez que se identifica, es claro como un rayón en la pintura del auto y hay que agarrarlo de inmediato.
Te
levantas con ganas, pero desde ahí empiezan las escusas: “es que dormí mal,
hace frio o mucho calor, me duele un poco el pie, ayer me salió un ampolla por
el calcetín”.
Si
es que logramos atacar el asfalto, aquí la cosa se pone intensa: “la humedad,
el sol o el viento, que el pavimento… que llevo recién 5 y ya estoy agotada, me
falta el aire, queda mucho aún…” Suma y sigue.
Este
tipo de “contra-estimulo” es algo que es mandatorio entrenar, tanto o más, que
los músculos con que se correrá una carrera. Porque las maratones también se
corren con la cabeza. Además, de esta manera, será más fácil saber cuándo una molestia amerita mayor preocupación o una visita a un médico.
El
entrenamiento psicológico es una especialidad más menos reciente en la medicina deportiva, que busca aplicar
los principios propios de la psicología para permitir al deportista adquirir,
mantener y mejorar sus habilidades deportivas. Obviamente, quienes más aprovechan
esta disciplina son los deportistas de alto rendimiento, sin embargo cualquiera
puede beneficiarse de sus técnicas y métodos.
El
aspecto psicológico es muy amplio, cambia constantemente y, por su puesto,
varía de persona a persona; sin perjuicio de lo anterior, se pueden identificar
procesos que se interrelacionan e interactúan entre si, influyendo en el
comportamiento y rendimiento deportivo. El aspecto cognitivo relacionado con la
percepción, el pensamiento, imaginación, toma de decisiones, etc.; la
motivación, ligada a la voluntad, esfuerzo y sacrificio, la o las razones por
las que decide iniciar una actividad y mantenerse en ella. Y el proceso
emocional aquel que se relaciona con las vivencias placenteras o desagradables
que acompañan a las actividades.
Al
ser una disciplina amplísima, no es posible agrupar todos sus detalles en una
sola definición o idea, sin embargo, para quienes practicamos deporte de forma
amateur, pero que queremos ir un paso más allá, es bueno listar algunas
habilidades que es posible trabajar para complementar el rendimiento desde
múltiples aristas.
- Autoconocimiento: es conocerse en detalle. Se logra con el tiempo, sin embargo es fundamental analizar en profundidad cómo se responde y reacciona frente ciertos estímulos. Saber de qué forma influye el entorno sobre uno, es central a la hora de plantearse frente a las diversas sesiones de entrenamiento, de esta forma además de instruir nuestra cabeza en el autocontrol, y autodominio, podemos buscar estrategias para motivarnos y no abandonar los entrenamientos.
- Autoconfianza y motivación: punto fundamental. Aquí es necesario plantearse objetivos y orientarse hacia ellos, no perderlos de vista. De esta manera se puede trabajar concretamente para lograr alcanzar la meta que se desea. Buscar ya sea en vídeos, música, extractos de películas o libros, frases o imágenes mentales que nos motiven y provoquen sentimientos positivos, que recuerden cuál es nuestro objetivo y hacia donde se aspira.
- Dejar de pensar: a veces, todo lo que planteamos antes, ya se hizo. Estamos en la mitad de un entrenamiento y ya no queremos más. Preferimos parar e irnos directo a la casa. Ahí es donde hay que detener en el acto este tipo de pensamientos, ser capaces de controlarlos y reorientarlos hacia otros más positivos. Es necesario decirse (o gritarse) a uno mismo: ¡Ya basta! Utilizar imágenes o frases mentales de automotivación es extremadamente útil en estos instantes.
Es
importante poder identificar y potenciar aquellos factores psicológicos que
pueden ayudar a los deportistas (amateurs incluidos) a conseguir un mejor
rendimiento deportivo, buscando la satisfacción y el desarrollo como personas.
El deporte no debiera ser sólo trabajar duro, sino que hacerlo de forma
intensa, pero inteligente.
Se
me quedan muchísimas cosas fuera, lo sé, pero probablemente no podría poner
todo en un solo post. Lo importante es que el deporte nos ayude a
desarrollarnos positiva e integralmente.
Fuentes:
· Florean Alejandra.
Introducción a la psicología del deporte. Psicólogos del deporte [página de
internet] Disponible en: http://www.psicologosdeldeporte.com/articulos.html
· Ros Martínez
Almudena, Moya-Faz Francisco J., Garcés de Los Fayos Ruiz Enrique J..
Inteligencia emocional y deporte: situación actual del estado de la
investigación. CPD [revista en Internet]. 2013 Jun [citado
2015 Ago 03] ; 13(1): 105-112. Disponible en: http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1578-84232013000100011&lng=es
·
Universidad
del País Vasco. Psicología del deporte: concepto, utilidad y fines. [página de
internet] [citado 2015 Ago 03] Disponible en: http://cvb.ehu.es/open_course_ware/castellano/social_juri/psicol_deporte/contenidos/concepto-utilidad-y-fines-de-la-psicologia-del-deporte.pdf
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