lunes, 8 de junio de 2015

Parque Aguas de Ramón. Sendero Saltos de Apoquindo.

El día domingo 31 de mayo decidí, intempestivamente, ir a hacer el trekking de los saltos de Apoquindo. Hacía bastante tiempo que quería ir a recorrer este lugar, pero por una u otra razón (entre ellos la flojera) no lo había realizado.
A veces las mejores decisiones se toman con la fuerza de un impulso. Yo no soy mucho de esas personas, pero debo admitir que esta vez dio resultado.

Me desperté a las 07:50 horas, sola, al mirar la hora en el reloj, se me pasó por la mente la idea de salir al cerro. Debo admitir que tenía todo preparado desde el viernes, pero por frio y sueño, no me levanté el sábado. Lo dudé por un par de segundos, y luego sin darle más vuelta, eché atrás la ropa de cama y me levanté, me vestí con la ropa de trekking me comí un par de galletas y me tomé un batido de proteínas y salí (niños no sigan mi ejemplo, tomen desayuno antes de salir. Esto solo fue un acto de rebeldía y de estar contra el tiempo).


El sendero hacia los saltos de Apoquindo lo abren a las 08:00 am y se puede ingresar hasta las 10:00 horas. Pero ojo, que a las 11:30 se cierra el “cruce de los senderos”, que está en medio de la ruta, por ende lo mejor es llegar temprano (no sé bien porqué lo cierran).

A las 8:15 ya iba camino al parque Aguas de Ramón. Llegué a las 08:30 horas; tenía mis temores de que estuviera lleno, por ser día domingo y todo eso. Pero nada. Había pocos autos estacionados a esa hora. Así que rauda me bajé, me puse la mochila y fui a la administración. Es importante destacar que hay que registrarse en la entrada, con el circuito que se recorrerá. Además pagar $2.000.- pesos. El Parque lo mantienen hermoso y además sirve para la conservación y reforestación del lugar, así que yo pago sin chistar.

A las 08:40 ya iba rumbo los saltos. Se parte alrededor de 740 msnm, y la primera subida tiene bastante pendiente, si no hay buen estado físico se sufre. Luego de pasar la segunda antena comienza un sendero muy bonito y agradable, desde donde se tienen hermosas panorámicas de la (contaminada) ciudad de Santiago y de los valles que hay entremedio de los cerros. Los árboles no son muy grandes aquí, por lo que hay que llevar puesto factor solar. Corre una brisa suave pero constante, por lo que no es recomendable pararse a mirar o descansar en estos lugares mucho rato; ya que el frío te atrapa y cuesta mucho sacárselo de encima.


Este camino tiene altos y bajos que varían entre cuestas suaves y otras empinadas, y con piedras. Finalmente se desciende hasta el lecho del rio, donde hay un puente de madera para cruzarlo (es bastante caudaloso así que no es recomendable bañarse). En este sector se puede apreciar la primera caída de agua, que a pesar de ser pequeña es igualmente impresionante. Quedarse un rato a admirar la fuerza y escuchar el canto del agua, bien vale la pena enfriarse un rato.
En este sector de Los Peumos, hay unos baños ecológicos en caso de emergencia. Luego viene una subida bien empinada con varias curvas estrechas, tierra suelta y piedras, hay que tener cuidado al subir, pero más aún al bajar. Al terminar esta subida se llega a una especie de cumbre/mirador, la cual ofrece vistas preciosas de las laderas de los cerros y parte de la ciudad. 

Hay que bajar nuevamente hacia el lecho del rio, y hay que cruzarlo de nuevo. Desde aquí el camino se pone algo más pesado y la pendiente se hace bastante fuerte. Los bastones ayudan mucho, al menos a tener dos puntos de apoyo extra que siempre son bienvenidos. Hay que ascender como 2 kilómetros más hasta una nueva meseta, ya muy cerca del destino. Aquí nuevamente hay unos baños ecológicos para quien lo requiera. Se sigue el sendero y se llega a una explanada rodeada de árboles.
La cascada escucharse, fuerte y clara. El camino hacia la caída de agua está medio escondido. Es casi como de película, entre medio de matorrales y vegetación, se sale y de pronto… ahí está: el majestuoso Saltos de Apoquindo.
Ver este lugar lo deja a uno con muy poco que decir; así que no gastaré palabras intentando describir la belleza del lugar… hay que experimentarla por uno mismo.

Después de quedarme un rato observando y maravillándome con la cascada, me devolví unos metros hasta el claro de árboles, donde busqué un lugar donde sentarme a descansar y a comer algo. Es único poder estar tranquila, escuchando el agua fluir desde la cascada, a través del río; sin preocuparse de las cosas mundanas, sin teléfono, sin nada.
La vuelta da ganas de no hacerla. En parte por el cansancio, sabiendo que nos quedan 8 kilómetros y un poco más de travesía. Y porque, al menos a mí, me gustaría quedarme ahí por un largo tiempo (no se puede acampar).



En el camino de regreso, lo que más se sufre son las bajadas ¡Qué paradoja! Pero ya al venir de vuelta cansada, el descenso se hace duro. Ha sectores en donde se puede correr un poco, lo que alivia la carga; por su puesto, lo más entrenados y entusiastas del trail running pueden correr todo el camino si así lo desean. Yo por mi parte solo aplico velocidad en las bajadas, y no en todas.

Al finalizar el recorrido, uno queda con una sensación de gran satisfacción, y por otra parte de reflexión. Tanto que nos cuesta salir de la rutina, sin embargo hay muchísimas opciones cercanas, paraísos en medio de la ciudad, donde podemos escapar, descansar la cabeza y el espíritu.

Raya para la suma:
La distancia total son 16 kilómetros y un poco más (ida y vuelta); el tiempo promedio según lo informado en la página web del parque es de 8 horas en total, a mí me tomó 5 horas (ida y vuelta). La dificultad no es tan alta, sin embargo hay lugares donde se sufre bastante; es recomendable tener un estado físico bueno y harta cabeza para no abortar la misión a la mitad del camino. Es apto para toda la familia, y todas las edades (considerando el estado físico) yo lo hice sola y nunca me sentí en peligro.
Hay que llevar agua, y algo para comer durante el camino ya que es intenso y no vi lugares con agua potable disponibles.
La vestimenta debe ser cómoda, intentar ir con calzado técnico, y preparado para frio y calor (vestirse en capas), en general la temperatura es bastante baja, más aún si está cubierto y el sol no alumbra mucho. Corre viento helado (de montaña), no muy fuerte, pero constante, así que hay que considerarlo. Llevar guantes.

¡USAR FACTOR SOLAR por el amor de Jerome!